ENSAYOS

 

PUENTES, OCÉANOS: DESCOLONIZAR LA RAZÓN CARTOGRÁFICA

BERNAT LLADÓ MAS

Cristóbal Colón inaugura una época en la que el mapa precede al territorio




Hay una tectónica del mundo que no proviene de ninguna orogénesis sino del campo cultural. Que los continentes se mueven es algo que hace tiempo que se sabe, aunque nuestra experiencia común nos diga lo contrario. Su deriva, sin embargo, no solo es el resultado de fuerzas físicas. Energías más sutiles están hoy en día transformando la geografía política de las masas continentales. El suelo firme de aquello que hasta hace poco dábamos por sentado se tambalea debajo de nuestros pies. Como la formación geológica de mares y montañas, también este es un movimiento casi imperceptible. Porque se produce en los márgenes, en las fronteras, en el lugar de donde emerge el material más plástico, más maleable, lo nuevo. Existe todavía hoy una ley que se cumple en el mundo de la física terrestre y en el de la cultura humana: en el interior de aquello delimitado, lejos de las zonas de fractura, se encuentran los bloques más sólidos. Su pesadez permite sostener imperios y verdades incuestionables. Pero es en las dorsales oceánicas, a miles de kilómetros de tierra firme, en las profundidades más silenciosas, donde puede surgir el magma, la fusión. También la cultura tiene sus macizos, sus fortalezas o sus tarimas, y es cierto que durante un tiempo las zonas bajas y periféricas escuchan solo las voces que vienen de arriba. Sin embargo, pronto se da en las regiones de contacto, allí donde existen fallas, rupturas o fronteras, una nueva conciencia, una nueva cultura que empieza a cuestionar el mundo heredado o impuesto. [...]