ENSAYOS

 

EL ARTE DE LA INDOCILIDAD REFLEXIVA (FOUCAULT Y LA CRÍTICA)

ESTER JORDANA LLUCH

…la exigencia de una crítica capaz de efectos transformadores y la constatación de su impotencia…




Hace tiempo que es un lugar común hablar de una “crisis de la crítica” y que a esa suerte de diagnóstico le acompañe, como por un automatismo, la preocupación por cómo volver a pensar la crítica hoy, por recuperar una suerte de lugar perdido. ¿Cómo no reivindicar su necesidad, quejarse de su impotencia, lamentar su decadencia? Lugar común: es necesario reivindicar la crítica, afirmarla, encontrar un modo de hacer crítica que sea, efectivamente, “crítico”. Antes de precipitar la conclusión de que lo que necesitamos es una nueva crítica, ¿no deberíamos preguntarnos por el lugar de la crítica misma, por sus condiciones de emergencia, su funcionamiento, su lugar, sus efectos, sus circuitos, sus potencias e impotencias? ¿Qué puede la crítica? ¿En qué aspecto, de qué manera y bajo qué condiciones la crítica puede alguna cosa? ¿Cuáles son los efectos que cabe esperar de la crítica? Cuando proferimos respecto a la crítica todas esas observaciones plañideras, cuando reivindicamos su necesidad, cuando nos inquietamos porque sus efectos sean inocuos y lamentamos su impotencia estamos exigiendo a la crítica un efecto particular. Le estamos exigiendo un efecto de transformación. Una transformación que no es meramente cognoscitiva, es decir, que no es un mero conocer algo que no se sabía, o percibir de un modo teórico nuevo un campo de objetos determinado, sino algo más. Esa tensión entre la exigencia de una crítica capaz de efectos transformadores y la constatación de su impotencia es el problema que nos proponemos abordar sirviéndonos para ello, de modo transversal, de los análisis de Foucault. Nuestra propuesta será retomar su definición de crítica para caracterizar qué mecanismos de impotencia es necesario confrontar y cuáles son las potencias transformadoras que cabe exigir a la crítica. [...]