ESPECIAL

 

CARTA DESDE CRIMEA, RESPUESTA A ANDRÉS TRAPIELLO

SEBASTIAAN FABERÀ

No se trata de que se haya escrito desde dentro o fuera de la universidad. La cuestión atañe al rigor crítico, histórico e intelectual




Quiero agradecer a Andrés Trapiello la apasionada, enérgica y divertida respuesta a mi lectura crítica de la tercera edición de Las armas y las letras, su libro importante y ya clásico sobre los escritores y la Guerra Civil Española. También les agradezco a Ínsula y a Jordi Gracia el haber hecho posible este intercambio. El desacuerdo entre la visión que tiene Trapiello del tema y la mía –desacuerdo que intenté dejar claro en mi reseña– ha quedado más que confirmado en su reacción a la misma. Lo que complica la disputa es que, además de tener visiones contrastadas, formulamos esas visiones desde posiciones institucionales y culturales muy diferentes. Trapiello escribe, razona y se legitima como escritor español castellanoparlante que trabaja en España y en su lengua materna; yo escribo, razono y me legitimo como estudioso universitario de la cultura española en una universidad extranjera y en un idioma, para mí, extranjero. Estas diferencias no explican de ningún modo la raíz del conflicto –no es que Trapiello no se pelee sobre estos temas con sus propios colegas ni yo con los míos– pero sí dificultan su conducción hacia canales y discursos productivos. Dada la distancia entre nuestros respectivos habitus es fácil dejarse llevar por prejuicios o desprecios gremiales. [...]