TOPOGRAFÍAS

 

EN DEFENSA DE LOS ESTUDIOS CULTURALES

MARI PAZ BALIBREA

¿Hasta qué punto la crítica de la cultura puede constituir o no una práctica de socavamiento del statu quo, leal a y consistente con los principios políticos que la engendran?




Hablar a estas alturas y aquí de los estudios culturales, aún más, defenderlos, debe necesariamente generar en quien se atreve a hacerlo una cierta conciencia de anacronismo. No puede una olvidar, u obviar, que invoca un término – en realidad una traducción del primigenio cultural studies– por muchos descartado y explícitamente rechazado. Por eso, en el presente ensayo, me propongo sintetizar someramente, a riesgo inevitablemente de simplificar, las características que creo principales de la trayectoria de esta corriente de crítica cultural en el mundo anglosajón de donde procede, como paso previo para argumentar su vigencia más allá de ese contexto y de sus tiempos. Mi propósito es considerar las razones históricas, políticas y epistemológicas que explican la extensión, tanto como las limitaciones, de la potencia crítica de los estudios culturales, y sugerir la medida en que esta potencialidad puede ser reactivada en el aquí y el ahora. Incluso para los detractores de su práctica, este texto puede interesar como genealogía de un concepto particularmente poco y mal entendido –se me ocurre que como el de postmodernidad, con el que tiene que ver–, y frecuentemente vilipendiado sin haber comprendido su alcance. [...]