00 EDITORIAL

La ingeniería es un oficio y la suspensión es una maña: el arte de hacer puentes requiere de ambas habilidades. Un puente sirve tanto para comunicar dos espacios como para profanar –en el sentido exacto de hacer profana– una propiedad privada, restaurando “un circuito eléctrico interrumpido”. Son modos de hacer uso de la cultura: de armarla y de ponerla en movimiento. Y de constatar, a veces, una efectiva incomunicación. Tal como cuando, al erigir un puente, se descubren “las orillas como tales, inabordables la una desde la otra y, sin embargo, vecinas”.

Puentes de Crítica Literaria y Cultural recuerda la vocación crítica y práctica del pensamiento y trata de comunicar a través de sus páginas voces dispuestas a pensar tanto la tradición como la actualidad literaria y cultural. Esta revista surge con la voluntad de promover la constitución de espacios de discusión pública y desde la convicción de que en la producción de esos espacios de tensiones el pensamiento literario puede hacer aportaciones significativas para comprender e interpretar el actual momento histórico. La historia de adelgazamiento progresivo de la crítica que desemboca en nuestra actualidad exige la promoción de nuevos ámbitos en los que esta pueda volverse a ejercer. Una revista puede hacer eso señalando las distancias que nos separan y contribuyendo así a la comunicación de las orillas. Ese espacio debería acabar por exponernos a la crítica que intentamos fomentar.

Con todo ello, Puentes –surgida en un cruce que acaso es encrucijada– pretende contribuir a la promoción de un circuito de lectura y escritura que rehúya tanto la lógica del artículo académico como la de la opinión periodística. Puentes ofrece sus páginas a todos aquellos que puedan aportar elementos para avivar el debate acerca de las condiciones materiales de la producción cultural o ejercer la crítica como medio para interpretar los rumbos de la actual producción literaria y, de ese modo, aspira a contribuir a la dignidad política del pensamiento literario. Con su nombre, la revista quiere expresar su vocación eminentemente transatlántica y su aspiración a tender diálogos fructíferos sobre temas que exceden lo meramente local. Un puente, por lo demás, pretende comunicar regiones heterogéneas, cuando no hacer uso de circuitos eléctricos que habían sido privatizados.